Nuestra Empresa

Conocenos!

La Elena SA es una empresa familiar que se dedica a la distribución de materiales e insumos para la construcción en forma mayorista y minorista desde 1924. Desde el inicio, tuvimos siempre el objetivo de satisfacer a nuestros clientes, es por eso que dentro los principios que valoramos como empresa destacamos la seriedad, la puntualidad a la hora de la entrega y el trato personalizado, ofreciendo los mejores precios y condiciones. Trabajamos con corralones, empresas constructoras, municipios, comunas, fideicomisos y profesionales de la construcción.

Ver Video

Nuestra Historia

1924 – 2024: La Elena SA camina hacia su centenario Historia, actualidad y los futuros planes del corralón líder en Rosario y la región, que continúa brindando soluciones desde el inicio hasta el final de obra.

A poco de cumplir 100 años de vida, La Elena se erige como el corralón líder en la ciudad de Rosario y la región, brindando soluciones en materiales de construcción desde el inicio hasta el final de la obra, incluyendo insumos para trabajo de albañilería como hierro, piedra, cemento, ladrillo, hormigón. También destaca por sus terminaciones e instalaciones de cerámicos, griferías, sanitarios, pintura, entre otros ítems.

En la actualidad cuenta con más de 65 personas en planta permanente y más de 22 camiones con diversas prestaciones para darle servicio a los clientes en forma rápida y eficiente. Desde 2022 tiene en marcha una profunda transformación interna para llegar a su centenario en 2024 con nuevas oficinas y la implementación innovadoras tecnologías. A continuación, un repaso a su historia y actualidad, y un adelanto de lo que se viene.

Los inicios

En 1935 nació don Remo Ricardo Bortolutti, presidente de La Elena S.A. Su padre, oriundo de Udine había llegado de Italia junto a tres amigos con los que escapó de la guerra. Juntos, recorrieron el interior del país en busca de trabajo, hasta dar con un campo que necesitaba construir un chalet de ladrillos. Aquellos fueron los primeros fabricados por Don Augusto Bortolutti, que en 1924 había traído a la región el oficio de la producción de ladrillos.

Más tarde, don Augusto se mudó a barrio Moderno para trabajar de peón, hasta que pudo comprar dos hectáreas para empezar a fabricar ladrillos con sus primeros hornos. En los diez años siguientes adquirió dos predios más para instalar fábricas de ladrillos de barro. En 1943, don Remo a sus 8 años y su hermano Pío, empezaron a trabajar en la empresa y a fabricar ladrillos junto a su padre.

Justamente en ese mismo año, su firma fue la que abasteció con ladrillos la obra original del Monumento Nacional a la Bandera. Curiosamente, seis décadas después, volvió a ser la encargada de entregar los materiales para la última refacción del máximo ícono de los rosarinos. Volviendo a la historia, en 1945 la empresa compró el primer camión: un Dodge 46 utilizado que permitió empezar a llevar los ladrillos hacia el centro de la ciudad, y abandonar los caballos y carros utilizados hasta entonces. Ese fue un punto de inflexión en la compañía, que desde entonces empezó a crecer significativamente.

En 1948, cuando don Remo tenía 13 años, se adquirió el predio actual de La Elena en avenida Presidente Perón y Circunvalación. Por entonces funcionaba como un almacén de ramos generales, donde vendían de todo y era el único lugar con teléfono en kilómetros a la redonda, utilizado por vecinos, comercios y habitantes de toda la zona.

Fuerte crecimiento

Mientras los hornos de ladrillos en los otros predios de la empresa seguían produciendo, el almacén siguió trabajando y se fueron comprando todos los terrenos linderos en simultáneo, para comenzar a comercializar leña, carbón y carbonilla, fundando así el Depósito Bortolutti. El segundo camión fue un Ford 600, para luego sumar un Bedford ‘62 gasolero. Estas adquisiciones permitieron abaratar viajes para buscar leña al norte, y como el negocio cada vez crecía más, se adquirió un acoplado para duplicar la carga en cada viaje.

La leña y el carbón que traían desde el norte en grandes piezas que fraccionaban con sierras sin fin en el Depósito Bortolutti Hnos., la vendían en todo Rosario. Cines, bancos, empresas, teatros, industrias y hoteles las compraban como medio de calefacción para calderas en esa época. En el mismo predio sumaron una báscula, que también alquilaban como servicio a vecinos.

Llegando al año 1965, don Remo implementó la maquinaria en los pisaderos para la fabricación de ladrillos. Se cambiaron los caballos y la mano de obra humana por un tractor con cuchilla para trabajar la tierra, lo cual ahorraba mucho tiempo y dinero. También se prestaba servicio a otros hornos ladrilleros de la zona con los tractores. Tras la compra del primer tractor, en los años siguientes se llegó a contar con cinco de estas unidades. Para complementar eso, se incorporó más maquinaria para cargar los ladrillos, tarea que hasta entonces se hacía a mano. Se sumaron los montacargas en la década del ‘70, lo que agilizó el trabajo y bajó costos operativos.

La conversión a mayorista

En los inicios de los ‘80 apareció la generalización del IVA, lo que obligó a don Remo y a Pío a buscar mercadería que saliera de fábrica con este impuesto incluido. Fue ahí que empezaron a comercializar piedra, que en ese momento llegaba en tren, y cemento, con el que encontraron buena demanda. Respecto a este último producto, aparecieron competidores en Rosario con precios más económicos. La solución que encontró don Remo para ganar competitividad fue la de comprar gran volumen de cemento a un precio menor, para de este modo embarcarse en la distribución de este y otros materiales al por mayor. A los pocos meses de emprender esta estrategia comercial, la firma logró posicionarse como líder de la región en venta de cemento. Entre 1982 y 1990, tras volverse los principales vendedores de cemento de la región, comenzaron a incorporarse otros productos para resolver a los clientes todas las necesidades en el mismo lugar. Plasticor, hierros, arena, piedras se fueron sumando hasta llegar a todos los materiales de la construcción qué hoy en día se venden. En 1989, la sociedad de hecho llamada “Pío y Remo Bortolutti Hermanos” cambió su razón social a La Elena S.A. El origen del nombre La Elena surgió de la madre de Remo y Pío Bortolutti, llamada Elena Bortolutti. Desde 1986 y durante la década del ‘90, la empresa siguió creciendo, comprando más terrenos linderos y construyendo galpones para almacenar más mercadería y poder distribuirla. Sumado a eso se incorporó tecnología y maquinaria, se instaló el puente grúa lo que permitió empezar a manipular y mover hierros, mallas y materiales pesados junto a la dobladora de hierros. Esto aceleró los procesos y optimizó el tiempo de trabajo. En 1998 se fundó Devol S.A en sociedad con la empresa Milicic S.A., una unidad de negocios de La Elena SA ajena al rubro principal de la empresa, donde se representa y comercializa camiones Volkswagen. Esto permitió acelerar el crecimiento de la flota de vehículos de la empresa con camiones y buses de la firma alemana: mientras en los inicios de los ‘90 la empresa contaba con seis unidades propias, llegando al 2000 la flota se duplicó y se sumaron dos palas cargadoras. En 2001, pese a la fuerte crisis económica nacional, la empresa siguió trabajando y mantuvo su estructura sin efectuar despidos. Aprovechando la lenta reactivación comercial, realizó obras internas en sus instalaciones, pavimentando la totalidad del predio. Con el tiempo, la estructura se fue aggiornando a los nuevos métodos de distribución de materiales con la aparición del sistema de paletización. Esto obligó a La Elena a dotarse de maquinaria como camiones con hidrogrúa, montacargas, palas cargadoras para facilitarles a los clientes la descarga de la mercadería sin la utilización de maquinaria o personal propio.

Actualidad y lo que viene

En las primeras dos décadas del siglo XXI, se fue acompañando el crecimiento constante de la empresa con un surtido de productos que abarcan la obra gruesa en su totalidad, incluyendo hormigón elaborado y también terminaciones, como griferías, sanitarios, cerámicos y revestimientos. Así mismo también se creó una unidad de negocios para participar en el sector inmobiliario con el nombre de La Elena Inversiones. Hoy en día la empresa sigue siendo referente en el rubro, líder en la ciudad de Rosario y la región, con constante crecimiento y proyección para las próximas décadas, participando activamente la tercera y cuarta generación de la familia, todos profesionales encargados de gerenciar la empresa.

Casi un siglo atrás, don Augusto Bortolutti empezó esta empresa familiar cocinando ladrillos de barro y hoy en día La Elena tiene los más modernizados sistemas comerciales, de venta y distribución de la región. Es así que esta importante historia, gran presente y prometedor futuro se conjugan en una sólida trayectoria que respalda ese camino al centenario de La Elena S.A.